miércoles, octubre 10, 2007

Mamá, "El último bar"

Nunca deja de sorprenderme la extraordinaria fertilidad que supuso el surgimiento de la nueva ola a finales de los setenta, en un movimiento expansivo en el que proliferaron los discos de pop inmediato y sin complicaciones, las guitarras limpias y energéticas y los estribillos directos a la mandíbula. Con guías espirituales de la importancia de Elvis Costello, Nick Lowe o Andy Partridge y sus XTC, se produjo una abrasiva, regeneradora y frenética nueva edad dorada del pop, a cargo de músicos que dejaban de lado poses, introspecciones tortuosas e intelectualismos de pacotilla para centrarse en la ilusión ardiente de la canción pop de tres minutos. El movimiento tuvo un influjo importante en España, donde, como siempre, los mejores no fueron los más conocidos. Es aquí donde se hace obligatorio hablar de Mamá, grupo adicto a las melodías, a los estribillos despreocupados, a las canciones de pop perfecto, juvenil, fresco y de pegada directa.


Su talento quedó plasmado en apenas dos álbumes. El primero de ellos, El último bar, publicado en 1981, es uno de los tesoros del pop español de aquellos años, un conjunto de canciones ultrapegajosas, nítidas, honestas en su sencillez y en su falta absoluta de pretensiones, y por lo tanto cercanas y eternas. Es un disco en el que sobresale por encima de todo las ganas de diversión, de bailar al ritmo de teclados obsesivos y estribillos emocionales, cuando la juventud no es impostura sino un aliento vital que explota y deja a su paso chispas y electricidad. "El show empieza" ya marca el camino, en esos teclados adhesivos hay indudables huellas de los XTC más nuevaoleros y frenéticos, y también, por qué no, de los Stranglers de los dos primeros discos, circulares y matemáticos. "Chica cruel" es más de lo mismo, pero igual de bueno: pegajosidad al máximo, pura melodía de chicle que, siguiendo la estela de los mejores momentos de Any Trouble o The Knack, coros incluidos, se convierte en representante de un hito irrepetible de la nueva ola española. En cambio, "El figurín", con su estribillo arrojado como una flecha, y ese ritmo de bajo tan propio del pub-rock británico, obsesivo y saltarín, está a la altura de cualquier clásico de la época, es puro power-pop diluido en azúcar. Pero ojo, que ahí llega "Escóndete", frustrada, repleta de carisma, sencillamente magistral, porque suena desesperada, hermosa y adictiva, y consigue por méritos propios ser una de las mejores canciones que se han escrito nunca en este país.

La exhibición no se detiene. En "Ligarse a Vicky" han escuchado el bajo introspectivo de "Watching The Detectives", de Costello -cuya figura se alarga sobre todo lo bueno que se hizo en aquella época-, aunque puliendo sus aristas más jamaicanas y logrando una canción de bote fácil y delicioso. Con "Hora punta en el metro" fijan la mirada sin disimulos en el pop de mediados de los sesenta, justo después de la invasión británica, con unas voces que se desgarran imitando aquellos coros apasionados y llenos de desamor. "El número equivocado" retoma el pop sin concesiones, envuelto en unas limpias y blancas guitarras tan en voga durante la nueva ola, y que procedían de las enseñanzas primigenias de Buddy Holly. "Buscándote a ti" es otra melodía enamorada, con la aparición de un saxo que, por raro que parezca, no molesta, sino que ensalza un estribillo otoñal y memorable, como para sentirse de nuevo un adolescente. El espíritu de la nueva ola, abierto a otros ritmos más cálidos, pero siempre integrado en la canción pop canónica, se recoge plenamente en "Las islas", donde se percibe esa curiosa conjunción entre un ritmo reggae y un estribillo al grano (como hicieron todos los grandes de aquellos años, vamos). "Amor de cuatro horas" aumenta las revoluciones y la furia, pierden un poco su candidez pop, tampoco demasiado, quieren ser duros pero canta a la legua que todo está relleno de caramelo que no empalaga.

"Estás muerto" es una canción sensacional, en cuya sangre corre la energía en estado de gracia, en aquellos momentos Mamá se sacaban de la manga las melodías más perfectas, aquellas que explotan hacia fuera, como hacían los Beatles en sus primeros singles. Y si no fuese porque las anteriores canciones son excepcionales, "El último bar", para terminar, podría considerarse la mejor de ellas, porque concentra todo lo que ha ido labrando el carácter del disco: infecciosidad, carácter juvenil, limpieza en el sonido y estribillos hasta en las esquinas, todo ello con un quebradizo y meláncolico aroma otoñal. El conjunto es un bocado sabroso de melodías puras, y en definitiva uno de los discos en español más pegajosos que he escuchado nunca.

Para terminar, he incluido también su primer EP, Regresa a casa a las 10, hoy por hoy tan inencontrable como el disco del que hemos hablado, y con cuatro hits nuevaoleros en los que Mamá no bajan el nivel ni para cambiar de canción. "Regresa a casa a las 10" sería la mejor canción posible para cualquier teleserie protagonizada por adolescentes, en "Nada más" el desencanto se convierte en dulzura, "Chicas de colegio" es una gamberrada power-pop pensada para ser un éxito, y "Ya no volverás" desprende pura emoción acústica de la que deberían aprender los sensibleros que pueblan las listas de ventas de lo que hoy se entiende como "pop español".

Aquí lo tenéis todo:

Mamá. El último bar (1981)

9 comentarios:

mr_pleasant dijo...

Poco más se puede decir de Mamá. Cultivaron como pocos por aquí, ese pop rock directo y efectivo de melodías pegajosas y estribillos irresistibles. Una pena que se cruzaran con Luis Cobos en la producción de su segundo disco y que su casa de discos quisiera convertirlos en algo que no eran.

Afortunadamente, Jose María Granados, alma matter de la banda, nos ha regalado en los últimos años dos discos espléndidos que le definen como uno de los mejores compositores de temas pop de nuestro país.

Saludos!

Red River dijo...

Pues justo iba a escribir un comentario calcado al que has hecho arriba.
Y es que de toda aquella época, J.M. Granados es uno de los que mejor ha "envejecido".
Y sigue creando joyas.

Orbison dijo...

Enganxat literalment als Velvet Crush ( son bons, bons, bons ) i em presentes als Mama, que de fet he de dir que ja els havia sentit ( escoltant "Chicas de colegio" ho he recordat !!!! )però ni tant sols sabia qui eren...et dic jo que no hi ha res com redescubrir aquests vinils envés de gastarse les peles amb Operaciones Triunfo i demés...ets una autèntica mina !!!!.
Salut !!

Nathalie dijo...

Qué buen post sobre Mamá. Yo los descubrí hace un par de años y ahora de quien no me pierdo un concierto es de Jose María Granados. Es una pena que no sea todo lo conocido qeu debería, tiene un directo increíble.

un saludo

Mr. Glasshead dijo...

Gracias por los comentarios. En cuanto a José María Granados, estoy escuchando sus discos estos días y son una maravilla

Anónimo dijo...

Para mí lo mejor fué su primer single, que en su momento compré, al igual que el primer LP que se incluye aquí. "Nada más" fué mi canción favorita por muchísimo tiempo. Del disco que perpetró Luis Cobos destacar "La reina de la ciudad", una joya triste.

Aubrey dijo...

Excelente tu disección del primer LP de Mamá, el mejor grupo de POP español, con todo lo que esta pequeña palabra implica. Lástima de ignorantes productores. Nunca los vi en directo (no me gustan los conciertos) pero sus maquetas son bastante mejores que sus discos. Están recopiladas muchas de ellas en un CD de Rock Indiana, creo que del año 1999, incluido el que para mi es su mejor tema: mi perdido amor. Además como, gracias a su producción, el segundo LP salió como salió, están gran parte de sus versiones originales.
Enhorabuena por tus textos, En busca del vinilo perdido me parece fantástico y toda una referencia. Gracias y un saludo

roc dijo...

Este próximo 15 de abril toca, Jose María Granados, en la sala Clamores (Madrid) .

Gracias por este joyita!

salud

Isra(el) E. Castillo dijo...

Llevo todo el día buscando estos dos discos. Muchas gracias.